jueves, 17 de abril de 2008

Analogías matemáticas

A veces me pongo a pensar que sería genial que todos fuéramos como los números, existen reglas matemáticas que aplican a nosotros. Pero no siempre 1 + 1 = 2, no existe la propiedad conmutativa, por que aunque sería maravilloso que tú y yo fuera lo mismo que yo y tú, para la mayoría de las cosas no lo es. Siempre nos encontramos dentro de la galera (la rayita o "casita" que se pone en una división), y no hay nada peor que dependiendo del divisor nuestro cociente no sea cero, eso es desgastante.

Y bueno, es que los seres humanos no tenemos reglas, no somos fórmulas, nuestra derivada no es la pendiente de la tangente y nuestra integral no es el área bajo una curva, nuestra hipotenusa no es siempre la suma del cuadrado de nuestros catetos (según Pitágoras sí lo es).

Conforme va pasando el tiempo te vas dando cuenta que las personas te acompañan en la vida, te quieren , te aman, te aprecian y desprecian, sin embargo al final de la vida somos como los números primos, solo somos divisibles entre el mismo número y entre uno. Al final del camino para todos es igual.

Me parece que sí tenemos similitudes con los números, ellos son perfectos y nosotros somos, aunque no sea del todo lógico, perfectos y perfectibles. Aún así tenemos muchísimo que aprender de ellos, pues ellos son perennes y nosotros no, pues ellos desarrollan, demuestran y comprueban, y nosotros aunque así debería ser, no siempre lo es.

Para concluir me gustaría dejar una pequeña propuesta. Funcionemos como los exponentes, aunque no siempre sea el mismo, porque es muy fácil que 5 x 5= 25 y tal vez que 25 x 5= 125, pero ya no lo es tanto que 125 x 5= 625. Busquemos siempre que nuestro potencial sea potencia, un exponente y no un logaritmo. Hagamos sumatorias, no restas. Intentemos que nuestros límites no tiendan a un número x, sino que tiendan a infinito.


El hombre de Vitrubio, por Leonardo da Vinci. La razón entre el lado del cuadrado y el radio del círculo es el Número Áureo.

3 comentarios:

Sergio dijo...

Pérame wey, déjame fumo un churrito y vuelvo a leer tu post..

Anónimo dijo...

La diferencia con los números es que ellos no están sujetos al paso del tiempo, bien lo dices, y precisamente por ello, aunque los usemos para medir el tiempo, por ejemplo, miden únicamente en un sentido progresivo, o regresivo, pero no envejecen ni cambian sobre el eje z, que sería el tiempo. Lo difícil para el hombre es ser mientras existe, o ser un ser-existiendo (y ser consciente e inconsciente de ello a la vez). El número no tiene ésta capacidad, es constante, perenne y, por lo tanto, inalcanzable. Me gusta de todos modos tu perspectiva. Un abrazo muy fuerte man.

Bernardo.

Anónimo dijo...

me encanta tu forma de ver la vida,atraves de los numeros,se ve que eres una persona muy razonable...la sociedad necesita personas como tu...y aunque buscando analogias encontre tu post...me agrado mucho.gracias.bye